Me gusta leerte. Y reír, adoro reír. Dependo de ciertas cosas y ciertas personas para ser feliz, aunque intento ser lo más independiente posible. Me gusta estar con mi familia,o lo que quede de ella. Quedarme dormida escuchando a otra persona respirar. Perder-ganar el tiempo con mis amigas. No suelo llevar reloj, odio la prepotencia y soy bastante decidida, aunque no me gusta elegir. Disfruto reconociendo un olor familiar, probando y reprobando ropa nueva, y caminando de la mano de alguien. Creo que nací soñando, vivo enferma de nostalgia, pero no me ilusiono con facilidad. Me hubiese gustado jugar al fútbol, envidio y admiro a mi hermano por su facilidad de olvidar. Mi número favorito lo heredé de mi padre, y siempre será el 8. Entrego mi amistad por completo, sin intermedios y para siempre, sea lo que sea lo que interceda, aunque creo que puedo contar a mis amigos con los dedos de las manos. Adoro la comida china, y odio las berengenas. Creo en Dios. Me gusta llamar a la gente con apelativos cariñosos, es más, todo aquel que significa algo en mi vida tiene uno. No suelo llevar reloj, me pone nerviosa encerrar al tiempo en una esfera inamovible. Uno de mis mayores placeres es ver y oír llover. Abuso del sarcasmo-bordería, y sin embargo me derrito con un abrazo. “Mejor en bares pequeños”. Me río con cualquier tontería y es poco lo que pido para ser feliz. Me encanta Barcelona, y el fondo del mar me da muchísimo miedo. Mi instinto maternal aparece por segundos, no hay nada mejor que la sonrisa de un bebé. Me da grima el color amarillo, y el malva, y el naranja, pero adoro el rojo y el azul, sobre todo cuando tiñen una camiseta blaugrana. No soy competitiva. Soy bastante cabezota, se me da fatal expresar mis sentimientos. La timidez me puede casi siempre. Aunque lo niegue, el romanticismo y las cosas cursis hay veces que me ganan. Me encanta la magia de los reencuentros, hacer fotos, acordarme de algo que nadie recuerda, las llamadas inesperadas. Sufro de sensibilidad extrema, y es bastante fácil hacerme daño. Odio la Navidad, la palabra “instante”, el nombre de Paula, cantar cualquier canción en cualquier lugar. Soy de lágrima muy fácil, y de emoción latente. Por desgracia, me considero experta en perder a la gente que más me importa por tonterías. Amo el olor a tierra mojada, las casas con techos altos y balcones blancos. Viajar. Son imprescindibles las canciones tristes en mis días tristes, la musica me sigue tranquilizando . Me gustan las conversaciones en papel y los pensamientos que guardo en los borradores del móvil. Que me miren y sonrían. No aguanto las cosquillas sin revolverme, disfruto peinando a alguien y paseando por la ciudad en otoño. Adoro las sonrisas ebrias de una noche de fiesta, pedir perdón a tiempo, mi nombre, y tus ojos. Soy horrible contando chistes, pero se me da genial recordar diálogos de películas de amor y las conversaciones sobre cosas minúsculas y terriblemente importantes. No conozco el rencor, aunque a veces me vendría bastante bien. Me vuelve loca hablar por teléfono, odio las rebajas, y me encanta descubir lunares escondidos. Me desahogo escribiendo y hablando sin parar. Adoro a mi perro, los finales sorprendentes, releer mi libro preferido y darme masajes en la ducha.

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